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Una sabia decisión, aprender a volar.

El aire me daba en la cara mientras corría cada vez más rápido hacia el precipicio. No sólo no sentía ningún temor, sino cierta sensación de euforia. Al llegar al abismo me impulsé y extendí los brazos con fuerza mientras veía las rocas y la profundidad alejándose hacia atrás, … Fue mi primer vuelo sin motor.

Tenía mas o menos diez años y naturalmente fué un sueño que no he olvidado jamás. Suena a tópico, pero así sucedió. Aeromodelismo, simuladores de vuelo, vuelo en primera persona por vídeo (FPV), son sucedáneos con los que intentaba aproximarme a aquella maravillosa sensación.

Sería Febrero de 2014 cuando decidí que ya era hora de cumplir aquel sueño. A finales de Mayo realizaba mi primer vuelo ‘de verdad’ como alumno piloto sin tan siquiera haberlo probado antes. Y no me avergüenza reconocerlo, me emocioné.

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