UN GRAN DÍA DE VUELO

La previsión meteorológica según Pedro Berlinches era más que aceptable para estar bien entrado el mes de septiembre:

En el Guadarrama: SUPER DÍA, Muy Buena térmica con 3/8 de Cu en convergencia, techos 3.400 m.

Parece que funcionará Gredos, por la tarde entran Ci por el W. Con la componente de NNW funcionará la ladera y termoladera por la tarde.

Dado que se preveían cirros por la tarde no quise proponerme un recorrido demasiado largo. Salgo con intención de realizar un vuelo de 300km para la Copa Floren: me declaro un triángulo con salida y llegada en Otero de los Herreros, y puntos de viraje El Barco de Ávila y Cantalapiedra, aunque por error los declaro en orden inverso.
Salgo casi a tope de agua y tanteo el día por la zona de Peñalara y Navafria. Viendo que las condiciones son fantásticas me aproximo a la salida en Otero. Todo el tramo hacia El Barco voy de maravilla, sin perder altura gracias a la carga alar y encontrando siempre buenos pelotazos, bajo palio y en la banda de los 3.000-3.400m QNH fuera del TMA.
Sin embargo, hacia el norte de El Barco la imagen es tétrica: un cielo azul blanquecino con los primeros cirros entrando por el Oeste. Me encaramo a lo más alto en la última nube para comenzar la segunda pata. A mitad de camino viro un inesperado 2.4m/s en azul que me permite llegar a Cantalapiedra con 1.200m.

Allí veo a un par de buitres virando algo que debía ser lo único alrededor, así que pese a ser solo un 1.8m/s lo apuro hasta alcanzar la altura que estimo me da planeo a las nubes que diviso cerca de Villacastín.
Estando todo azul y muy flojito en esa última pata, reduzco velocidad a óptima de planeo, hasta que en los cortados que hay antes de Adanero encuentro una débil ascendencia. Tras ella noto que el aire se empieza a alegrar. Pese a estar por debajo de la altitud de seguridad, decido no virar más hasta el final.
Los últimos 30km son una gozada, con una masa claramente mucho más activa y con dos tirones me quedo por encima de planeo. Sólo queda empujar la palanca y llegar a Otero a toda pastilla. Tras cruzar la línea de llegada, encuentro sobre Otero un canicazo que me sube al techo legal y me permite seguir disfrutando de lo que queda de día. Pedro Berlinches, nuestro hombre del tiempo, en su Twin Astir me acompaña un par de térmicas. Estiro mi vuelo por La Salceda y después al noroeste hasta Coca, para volver tranquilamente a Fuentemilanos.
Gracias al club de Vuelo a Vela Collarada por organizar esta primera edición de la Copa Floren, en memoria de una gran persona y un amante de este deporte nuestro, que tanto nos hace disfrutar y del que tanto nos queda por aprender.
Alvaro Jiménez Aguayo